Los malos espíritus pueden entrar en tu vida de muchas maneras, quizás siempre estuvieron en tu casa, pero nunca lo habías notado.


Los espíritus y varias entidades negativas pueden estar al acecho por todas partes y donde quiera. La gran mayoría de estos espíritus no tienen el suficiente poder para dañar a los seres humanos, y muchos de ellos ni siquiera desean hacerte daño; ellos más bien a menudo están unidos a un lugar u objeto, o simplemente están vagando porque no pueden o no quieren seguir adelante.

Pueden ser desagradables, molestos, o simplemente su presencia puede asustar, en cambio, otros son más malévolos, llenos de ira o temor, o podrían tener una disposición perversa; pueden intentar asustarte a ti y a la gente que esté en tu casa, incluso querer hacerles daño.

Estos esíritus pueden entrar en tu vida de muchas maneras, quizás siempre estuvieron en tu casa, pero nunca lo habías notado. Tal vez les molestó al tocar algo que solía poseer o al renovar una habitación, un visitante no grato o una nueva compra puede captar su atención; tal vez ellos vinieron con un objeto que compraste en una tienda de antigüedades, o simplemente estaban vagando y se interesaron en ti.

La sal

La sal se ha utilizado durante mucho tiempo como una protección contra espíritus y entidades no deseados. Bendice un plato de sal y lance puñados alrededor de la habitación, cobrando a las entidades que se han ido. Protege tu hogar colocando una línea de sal a través de cada puerta que conduzca en su casa ya través de cada ventana para crear una barrera que repelerá a los malos espíritus.

Cuando sospeches que hay visitantes no deseados en tu casa, tome el control para tratar de deshacerse de ellos antes de que las cosas salgan de la mano.

Humear el ambiente

El humear el ambiente es un proceso de quema de hierbas secas para desterrar las entidades no deseadas. Las nubes de humo fragante te protegen del mismo modo que los repelentes de insectos pueden auyentar a los mosquitos.

Encienda un incienso de protección y, a continuación, abra todas las ventanas para que se vayan los malos espíritus junto con el humo.

Ciertos aromas repelen las entidades y las hacen alejan de nuestro entorno: usa incienso de salvia o tomillo, si se trata de un problema menor. Si sientes que la entidad es traviesa o maligna y no quiere dejarlo, usa algo más fuerte como enebro, canela o clavo de olor. Pero si estos aromas no te agradan, existen muchos otros aromas que pueden darte protección y alejar a esas entidades:

  • Albahaca: Para exorcizar fuerzas negativas en el hogar.
  • Bardana: Excelente ahuyentador de la negatividad, es purificante y nos aporta protección.
  • Benjuí: Purifica el ambiente. Muy bueno para preparar un ritual previo.
  • Laurel: Se utiliza por su capacidad para contrarrestar la negatividad, es curativo y purificante. Nos aporta mucha fuerza.
  • Lavanda: aporta purificación.
  • Menta: Para realizar un ritual de limpieza.
  • Pino: Ideal para purificar el ambiente antes de un ritual o simplemente purificar el hogar.
  • Salvia: Limpia el ambiente y la zona donde hayas hecho un ritual.

A medida que comienza a humear tu incienso, debes decir a las entidades muy claramente que deseas que se vayan.

Agua o Aceite

El agua bendita o los aceites alejan a las entidades, particularmente aquellas con más malas intenciones. Muchas iglesias venden agua bendita, pero puedes hacer que tu clero la bendiga o la bendiga con una oración.

También puedes decir oraciones para bendecir un vial de aceite de oliva, aceite de clavo de olor o aceite de cocina mezclado con ajo picado, crudo.

Espolvoree el agua bendita o sumerja el dedo en aceite para dibujar un símbolo religioso (como la cruz) o un símbolo protector (como la estrella de cinco puntas) en cada puerta, pared y ventana de la casa.

A medida que vayan de una habitación a otra, bendicen y oren de su Poder Superior para ayudarles, y les dicen firmemente a las entidades que no son queridas y deben irse.

Consigue ayuda

Algunos espíritus y entidades son más fuertes que otros, o sus intenciones son tan malas que no son fácilmente disuadidos. Si tienes un intruso muy desagradable, las cosas no pueden mejorar, ¡o puede empeorar aún más! Si bien estos casos son raros, es el momento de llamar a un medio profesional, espiritualista o clérigo para ayudarte.

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